SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (April 28th) – CICLO C

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El Pan de Vida Estudio de Biblia Católico

by Deacon Ken and Marie Finn

ANTES DE COMENZAR: 

Ora y pídele a Dios que te hable a través de Su Espíritu Santo. “EL ESPIRITU SANTO INTERPRETE, QUE EL PADRE LES ENVIARA EN MI NOMBRE, LES VA A ENSEÑAR TODAS LAS COSAS Y LES RECORDARA TODAS MIS PALABRAS.” (JUAN 14:26)

 

PRIMER DIA                     Vuelve a leer las lecturas de la semana pasada. 

  1. ¿Cuál fue el mensaje qué recibiste de la homilía o de las lecturas que oíste en misa el domingo?

 

  1. ¿De lo que aprendiste, qué escogiste para aplicar a tu vida esta semana?

 

SEGUNDO DIA                                                        HECHOS 5:12-16                                  PRIMERA LECTURA 

(“Muchas señales y prodigios se hicieron en el pueblo…”)

  1. ¿De qué modo ocurrieron muchas señales y prodigios? Hechos 5:12

 

  1. ¿De dónde vino el poder para realizar estas señales y prodigios? Hechos 1:8

 

  1. ¿A quién se le dió este poder? Hechos 2:38-39

 

  1. ¿En qué concepto tenía la gente a los apóstoles? Hechos 5:13

 

  1. ¿Qué hacían grán número de hombres y mujeres? Hechos 5:14

 

  1. ¿En qué dijeron los apóstoles que muchos creían? Hechos 4:4

 

  1. Cómo resultado de que la gente creía y eran cada vez más en número, ¿qué hicieron y a dónde llevaron a los enfermos? Hechos 5:15

 

  1. ¿Qué pasó con los enfermos y con los atormentados por espíritus malos?   Hechos 5:15-16

 

  1. Lee las siguientes Escrituras y dí con que se consigue el sanar.

Marcos 5:34, Lucas 18:42 y Hechos 14:9

 

  1. Lee las siguientes Escrituras y dí quienes fueron sanados:

Mateo 8:16 ________________________, Mateo 12:15 ____________________________,

Marcos 6:56 _______________________, y Hechos 5:16 ___________________________

 

Personal – ¿De qué manera ves señales y maravillas sucediendo en tu propia casa? ¿En qué necesitan ser sanados tú, los de tu familia, amigos y compañeros de trabajo? ¿Qué creés que será lo que traerá el alivio? Medítalo y comparte tus ideas con alguien.

 

TERCER DIA                                                 APOCALIPSIS 1:9-13, 17-19                       SEGUNDA LECTURA 

(“… el Primero y el Ultimo. Yo soy el que vive.”)

  1. ¿En que isla se hallaba Juan? Apocalipsis 1:9

 

  1. Busca esa isla en un mapa bíblico.

 

  1. ¿Con quién compartía Juan y cuáles eran las tres cosas que compartía con ellos? Apocalipsis 1:4, 9

 

  1. ¿Por qué fue Juan enviado a la isla de Patmos? Apocalipsis 1:9

 

Personal – ¿De qué modo te has sentido aislado debido a que has proclamado la Palabra de Dios y por atestiguar por Jesús?

 

  1. En el día del Señor Juan oyó algo. ¿Qué fué y qué dijo? Apocalipsis 1:10-11

 

  1. ¿Para qué volteó Juan y que vió? Apocalipsis 1:12-13

 

  1. ¿Qué sostenía en Su mano derecha y que salió de Su boca? Apocalipsis 1:16

 

  1. ¿Cuando Juan lo vió qué hizo este? Apocalipsis 1:17

 

  1. ¿Qué le dijo a Juan? Apocalipsis 1:17-19

 

  1. ¿Qué le dijo cuando vió la visión, qué vé ahora y qué verá en el tiempo por venir? Apocalipsis 1:19

 

Personal – ¿Cuáles son algunos pensamientos o visiones que has tenido de los cuales podrías escribir ahora? ¿Cómo te ayudaría escribir un diario acerca de tus pensamientos espirituales cada noche para tu viaje por esta vida?

 

CUARTO DIA                                                             JUAN 20:19-31                                                      EVANGELIO 

(“Benditos son los que creen sin haber visto.)

  1. ¿En la noche del primer día de la semana quién se apareció a los discipulos, qué le hicieron a la puerta y por qué razón? Juan 20:19

 

  1. ¿Qué les dijo, que les mostró y cuál fue su reacción? Juan 20:19-20

 

  1. ¿Qué les dijo una vez más? Juan 20:21

 

Personal – Reflexiona en las areas en las que no tengas paz. Deja de hacerlo y pregúntale al Espíritu Santo si es en alguna area en la que te esté mandando hacer algo, ó a traves de la cual te esté hablando ó es algo que estás haciendo por tí mismo.

 

  1. ¿En el verso 22 de Juan 20 qué hizo y qué les dijo Jesús a sus discípulos?

 

  1. ¿Qué debemos hacer para recibir al Espíritu Santo? Hechos 2:38

 

  1. ¿Si les perdonas los pecados a los hombres que les pasará y si los retienes que sucederá? Juan 20:23

 

  1. ¿Qué le dijo Jesús a Pedro en Mateo 16:19?

 

  1. Leé Mateo 18:18; ¿qué dice acerca de atar y desatar?

 

  1. ¿Quién estaba ausente cuando Jesús vino a ver a los discípulos, que le dijeron a éste después y cuál fue su respuesta? Juan 20:24-25

 

  1. ¿Qué pasó una semana después? ¿Cuál fue el saludo? ¿Qué le dijo Jesús a Tomás y cuál fue la respuesta de este? Juan 20:26-28

 

  1. ¿Quién dice Jesús que son los benditos? Juan 20:29

 

  1. ¿Qué hizo Jesús; y por qué ha sido escrito esto? Juan 20:30-31

 

  1. ¿Dónde encuentras la vida? Juan 14:6 y Juan 20:31. Escribe lo que dice Juan 14:6

 

Personal – ¿En qué areas de la vida has puesto tus metas (instrucción, trabajo, deportes, entretenimientos? ¿Cómo puedes centrarte más en lo que verdaderamente llena (Jesús) en la vida, más de lo que éstas haciendo en el presente?

 

QUINTO DIA                                        LEE EL SALMO 118:2-4,13-15, 22-24 

(“La piedra que los constructores rechazaron llegó a ser la piedra angular.)

Leé y medita el Salmo 118:2-4, 13-15, 22-24.

¿Qué te dice personalmente el Señor por medio de este Salmo?

 

¿Cómo puedes aplicar esto a tu vida diaria?

 

SEXTO DIA                                                 LEE TODO EL COMENTARIO 

                                                                                       HECHOS 5:12-16

Era otra vez como en los tiempos de Jesús en Galilea, muchos eran sanados por los apóstoles. Por esa razón las autoridades Judías estaban muy celosas de su enorme influencia. Pero nada ni amenazas, ni prisión, ni latigazos eran armas suficientes para resistir al poder de Dios. Los apóstoles demostraron un poder casi ilimitado para sanar. El alivio era tan espectacular que parecía casi mágico. Pedro compara algunos artículos como el pañuelo de Pablo (Hechos 19:12) con la orilla del manto de Jesús (Mateo 9:20). Pedro a Pablo con su pañuelo (Hechos 19:12) y a la orilla del manto de Jesús (Mateo 9:20). Pero Pedro muy cuidadosamente les aclara que su poder de sanar viene de Dios en el nombre de Jesús (Hechos 3:12-16).

Todavía hoy, hay muchos que dudan de que Dios realmente sana a su pueblo. ¿Dónde esta la gente como Pedro, Pablo y los otros apostóles? ¿Por qué está la gente tan poco dispuesta a pedir por el alivio? Vemos en la Escritura de hoy un alto sentido de esperanza en la gente. Los vemos traer a sus enfermos a las calles creyendo que el alivio sería recibido. Nosotros debemos tener esa esperanza en nuestras vidas, y el poder sanador de Dios explotará así como en los tiempos de la Escritura. Necesitamos caer de rodillas y arrepentirnos de nuestro pecado de incredulidad y dejar a Dios sanarnos a traves de Sus señales y milagros. Vemos gente como San Francisco de Asís, la Madre Teresa y muchos Cristianos llenos del Espíritu y esperanzados, que con toda confianza llaman al poder sanador de Dios mediante su toque amoroso a los pobres. Sus poderes para sanar fueron dados a todos los que profesaban que El era el Señor, y como dice la Escritura, todo aquel que lo llamó fue aliviado. Su poder sanador está vivo hoy en día a través de Su Palabra, la Eucaristía y el toque amoroso de Sus hijos. El dió el alivio ayer, lo dá hoy y lo dará siempre.

Fue una práctica muy común entre los grupos el juntarse para enseñar y discutir en los patios de los edificios públicos. Los discípulos escuchaban a sus maestros en los patios del Templo. Los Cristianos se reunían en el pórtico de Salomón; pero como conocían las hostilidades que las autoridades tenían hacía ellos, muchos se mantenían a distancia. Algunos Judíos tenían miedo de unirseles pues estaban en desafío directo a la orden del Sanedrin, capítulo cuatro de los Hechos de los Apóstoles. Debido al destino de Ananias y su mujer (Hechos 5:1-11), los que querían seguir a Cristo debían evaluar seriamente el costo de ser discípulos.

 

APOCALIPSIS 1:9-13, 17-19

El Apocalipsis nos revela que Juan era un líder de la iglesia bien conocido en las siete iglesias de Asia Menor. Las iglesias estaban localizadas a una distancia de 50 millas una de otra y formaban un círculo en lo que hoy se conoce como Turquía. Estas iglesias eran como centros postales y aparentemente el libro del Apocalipsis fue enviado a cada una de estas siete iglesias.

Los Cristianos estaban entrando en una época de persecusión y Juan mismo, fue enviado a la Isla de Patmos, la cual era una penitenciaría de esa colonia Romana. En esa época las autoridades romanas estaban empezando a forzar el culto de adorar al emperador. Los Cristianos que sostenían que Cristo y no César era el Señor se encontraban con una hostilidad creciente. El mismo Juan fue exhiliado por proclamar la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús (vers. 9).

Juan escribió a los creyentes que resistieran con lealtad a esas demandas de adorar al emperador. Juan es animado para que escriba sobre lo que sucedía actualmente y lo que iba a pasar. Nosotros también necesitamos escribir, leer y reflexionar en lo que el Señor nos está diciendo diariamente. Como Juan, estamos llamados a esparcir la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús. Debemos escribir en nuestro diario esos pensamientos inspirados por el Espíritu Santo. También necesitamos resistir como Juan la idolatría del mundo de hoy. Los dioses del dinero, poder, sexo y los medios de comunicación son muy poderosos y demandan que se les dé todo el tributo. Quizá como Juan, también estemos llamados a pagar el precio de creer en Jesucristo. Jesús nos dice que vayamos adelante y hagamos discípulos en todas las naciones (Mateo 28:16-20). Jesús le dió a Juan la grán comisión; el respondió y nosotros también debemos responder de la misma manera.

 

JUAN 20:19-31

Hay una historia acerca de una tribu primitiva de la jungla en SudAmerica la cual tenía como el miembro más importante a alguien llamado “El que guarda la llama.” El fuego entre esta gente primitiva era algo precioso y empezar un fuego tomaba largas horas. Mantenerlo vivo era más fácil. Era un trabajo muy importante para el que guardaba la llama, el añadir madera al fuego en la noche y estar seguro de que nunca se apagara. En el evangelio de hoy vemos la aparición final de Jesús y ésta era para preparar a los discípulos para que continuaran con Su ministerio aquí en la tierra. Las palabras finales a sus seguidores eran basicamente palabras que los iban a preparar para ser los “guardadores de la llama.”

Jesús se aparece a este pequeño grupo de hombres asustados en el cuarto de los altos. Los encuentra en la obscuridad de la desilusión y la desesperación. Jesús los saluda “La Paz sea con ustedes” (Juan 20-19). Cuánto necesitaban oir esas palabras suyas. En ningún lugar de Jerusalén esa noche hubo un grupo de hombres más asustados que ellos.

Jesús saca a sus discípulos de la desesperación recordándoles un hecho fundamental “así como el Padre me envió a mi, Yo los envió a ustedes” (Juan 20:21). Lo que Jesús les está diciendo es que “necesita que ellos continuen el trabajo que Yo empezé.” Aunque lo verán irse y ascender a los cielos, el fuego iniciado con Su vida, muerte y resurrección no deberá extinguirse. El seguirá enseñando, predicando, sanando y salvando a la humanidad y todo esto lo hará a traves de sus “guardadores de la llama.” Su nuevo cuerpo estará compuesto de creyentes y ellos vendrán a ser las manos, pies, corazón y vida de Cristo sobre la tierra.

¿Y, qué hay de nosotros? ¿Continúa el mensaje y la misión de Jesús en nuestro mundo? ¿Estamos cumpliendo la misión que se le encargó a ese pequeño grupo de hombres que siguieron a Jesús de Nazaret? ¿Cuál es nuestro encargo? La respuesta a estas preguntas requiere una mirada más de cerca a la aparición Pascual de Jesús. Encontrarse con su Salvador Resucitado transformó a once asustados apóstoles en valientes “guardadores de la llama.” El secreto de su poder es también nuestro secreto y ese es la paz que El dá, una paz de mente y de corazón.

El poder es el Espíritu Santo, La Paz de Cristo y la Grán Comisión. El nos dá el poder para cumplir su mision dándonos lo que más necesitamos “Su presencia viva en nuestra vida.” Hay cuatro cosas que debemos estar listos para hacer en un momento como “guardadores de la llama” orar, predicar, dar nuestro testimonio y morir. La misión de nuestro Señor Jesucristo es nuestra y debemos estar listos para hacer lo que El ha hecho.

 

Aplicación 

La primera lectura muestra a Jesús como el sanador de ayer, hoy y siempre. La segunda muestra que como Juan, nosotros estamos también llamados a esparcir la Palabra de Dios por todos lados. El Evangelio nos dice que estamos llamados a ser “guardadores de la llama.”

Para ser “un guardador de la llama en tu familia, tienes que tomar la responsabilidad de asegurarte de que el fuego no se extinga. Lo puedes hacer con tu vida de oración, guiando a tu familia en las Escrituras, participando en tomar los sacramentos con ellos, animándoles a que den su vida a Cristo y dejándolos ver en tus acciones que tú eres realmente un “guardador de la llama.”

 

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